Combate de Angamos: Las Impericias del Enemigo
Angamos: Las impericias
Fuente: La Razon
Hugo Ramírez Canaval Contralmirante ( r )
La mañana del 8 de octubre de 1879 en Angamos, quienes ejecutaron la venganza largamente esperada por las humillaciones que pasaron frente a Grau, nos dieron también –sin ambages ni falsas interpretaciones– una nueva muestra de su incapacidad profesional y falta de pericia marinera, a pesar de la “serenidad para el fácil tiro al blanco” de que hablan.
Vamos a mostrar –una vez más– con lo escrito por los propios chilenos, que los peruanos tenemos muchas razones para vivir con tanto orgullo…
El historiador chileno Francisco A. Encina, bajo el título “La cacería” cuenta las maniobras previas al combate en el acorazado del mejor oficial chileno: Latorre que no se daba cuenta que su maniobra estaba mal dirigida hasta que lo corrige un aprendiz. Dice Encina: “Vicente Merino Jarpa… calculando que el acorazado caería detrás de la popa del Huáscar, comenzó a repetir en voz . baja de manera que lo oyese Latorre: ‘un cuarto a babor… un cuarto a babor’. El comandante Latorre ordenó verificar las velocidades y al comprobar que en efecto su buque iba a caer detrás de la popa del Huáscar, ordenó: ¡Un cuarto a babor!”. Un buen comandante, además de su profesionalismo, debe tener lo que los marinos llaman “ojo marinero”…
Sigue contando Encina de otro momento ya en pleno combate cuando los 2 acorazados chilenos se abalanzan sobre el Huáscar que bien comandando, elude el ataque y… dice Encina: “… los 2 buques chilenos estuvieron a punto de chocar. Un diestro viraje de Latorre que despertó la admiración de los críticos navales extranjeros, evitó el desastre”. Por supuesto que no existen documentos sobre “la admiración de los críticos navales extranjeros”.
Otro chileno, Jorge Inostrosa, dice: “Los 2 blindados daban alcance a su perseguida y disparaban sobre seguro. Pero inesperadamente, una vez más el monitor realizó la extraña maniobra que había desconcertado a Latorre… ¡Caramba! exclamó el comandante chileno, asombrado. Segunda vez que lo hace y no lo entiendo. ¡Al espolón, mi comandante!, le gritó, entonces el segundo comandante Gaona”. En otro momento dice: “El Cochrane se abalanzó recto como una saeta hacia el monitor, pero cuando estaba apenas a 200 metros, inexplicablemente el Blanco Encalada, que corría a parejas, desvió su rumbo y se vino encima de su compañero de persecución. ¡Cuidado mi comandante Latorre! Alcanzó a gritar uno de los vigías ¡El Blanco se nos viene encima…! ¡Timonel, cierre a estribor! Vociferó urgido el comandante y se aferró al pasamano de la toldilla con los ojos fijos en el Blanco Encalada… Latorre se asomó furioso a la borda del Cochrane y gritó algo que el ruido del mar cubrió”…!
Luego continúa: “Pasado aquel peligro, aunque los 2 blindados chilenos perdieron terreno al esquivarse, se reanudaron los fuegos con mayor intensidad… El teniente Palacios, caído junto al palo de mesana, había recibido 19 heridas… tenía alma de héroe y apenas gritaba hacia la sala de máquinas una última orden: ¡Abrir las válvulas y hundir la nave!… ¡Morir con honra!”
Honor para los marinos del Perú, herederos de Grau, del Teniente Palacios, del Grumete Medina y de tantos otros hijos predilectos de la Patria, que siempre están listos para salir a defender el honor y la soberanía nacional en la frontera más extensa: el Mar de Grau. Los saludamos con afecto y celebramos con orgullo el día de la Gloriosa Marina de Guerra del Perú y 128º aniversario del “Combate de Angamos”.