Milagro lo hizo ministro Flores-Aráoz, luego de que la Marina descartó operación
Víctor Alvarado
La Razon
Tres personas que realizaban una faena de pesca a 530 millas mar adentro frente a Ancón y se encontraban perdidas más de un mes fueron rescatadas a 950 millas frente a Paita por una nave de la Marina de Guerra, gracias a una intervención personal del ministro de Defensa, Antero Flores-Aráoz, a pedido de los familiares de los náufragos, a través de un pescador amigo del titular del sector.
Los pescadores llevaban más de mes y medio extraviados y todas las gestiones realizadas por ellos mismos, a través de su radio, que les funcionó por una temporada, resultaron inútiles y las que efectuaron sus familiares en tierra ante la Marina fueron respondidas con una negativa, porque la nave, por su último reporte radial, estaba en aguas internacionales, es decir fuera de su jurisdicción.
El dramático suceso tuvo como protagonistas a los pescadores Miguel Angel Chávez Ramírez (28), su hermano Eduardo Erick Chávez Ramírez (33) y César Eduardo Anquise Chami (26), todos anconeros, quienes sorpresivamente el jueves 21 de agosto, cuando iniciaban su primer día de faena de pesca de perico a 530 millas de Ancón, equivalente a 690 kilómetros de la costa, experimentaron la avería del motor de su embarcación.
Ellos se encontraban a bordo de la embarcación Damitsu y Lizett II, perteneciente al empresario tacneño Oswaldo Díaz, a cuyo servicio trabajaban en el puerto de Ilo, de donde habían partido siete días antes hasta llegar a la ubicación elegida frente a Ancón, en razón a que el mar de Ilo acusaba escasez de pesca y en el del norte, en esta época del año, abunda el pez perico, traído hasta ese lugar por la corriente cálida de El Niño.
El trío de pescadores se encontraba a cinco días de navegación desde Ancón y había llegado desde Ilo luego de siete días de travesía, pero el 24 de agosto al tender las redes de su aparejo se dieron con la sorpresa de experimentar ruidos en el motor y dieron cuenta del hecho al patrón de la lancha, que les hizo consulta radial con el mecánico.
Este les explicó radialmente que no debían preocuparse mientras la presión del aceite no llegue a 20°y la temperatura del motor no supere los 60° y como el tablero de control no marcaba esos topes hicieron su primera pesca, que fue calificada de excelente, porque levantaron de un solo golpe más de 700 kilos de pescado.
Empero, la alegría les duró poco al comprobar que los topes de aceite y temperatura habían sido rebasados en las horas siguientes. El mecánico, en nueva consulta, les advirtió que se encontraban en emergencia y Oswaldo Díaz alertó a las autoridades de Ilo sin resultados positivos, luego se puso a buscar otra lancha que partiese en busca de los náufragos. Incluso, a fin de que rescaten a los náufragos puso en garantía la nave averiada, sin conseguirlo.
Racionamos la comida y el agua
Los pescadores testimoniaron que cuando salieron de Ilo, tenían alimentos y agua para un máximo de 15 días, tiempo que iba a demorar el retorno luego de completar sus 15 toneladas de pesca, que no lo consiguieron, y ante la eventualidad del naufragio lo racionaron al máximo, de manera que cuando fueron hallados por la Marina, ya no tenían alimentos y solo un litro de agua.
Los sobrevivientes pidieron al ministro Flores-Aráoz un último apoyo para David Walter Chávez Ramírez, pescador que se accidentó en el muelle de Ilo y necesita urgentemente ser operado de la columna para poder volver a caminar. “Se encuentra abandonado por todos. Por favor, queremos su ayuda salvadora”, dijeron. El accidentado es hermano de Miguel y César Chávez.
Enviado de Dios les llevó víveres
Sabían la ubicación gracias a que tenían GPS, “navegador” lo llaman ellos, pero la distancia variaba cada día porque eran arrastrados entre 25 y 30 kilómetros.
El 4 de setiembre, al cumplirse 16 días de la avería, un temporal se llevó la antena y perdieron el último nexo con la civilización. La situación era dramática, porque el dueño de la nave en la última comunicación le manifestó que nadie quería ayudarlo en el rescate. Sin radio, ya no podían seguir lanzando SOS.
El instinto de supervivencia los obligó a improvisar una antena con una varilla de aluminio, pero la radio colapsó por agotamiento de la batería. La muerte era inminente. Empero, sucedió un milagro, a los 20 días apareció una lancha pequeña, con un tripulante que había captado la última señal y les proporcionó víveres, agua y les cargó la batería para que puedan usar su radio.
De no haber aparecido este “enviado de Dios”, como dicen ellos, no habrían podido reactivar la radio para seguir lanzando su ubicación, hecho que determinó el auxilio final que les permitió salvar la vida.
Así fue el rescate
En tierra, Amelia Jesús Ramos Guerrero, suegra del náufrago Miguel Chávez, enterada que en Ilo no había ninguna decisión para rescatarlos, se apersonó a la Capitanía del Callao de la Marina de Guerra, donde solicitó ayuda y le respondieron que, según el último reporte de la Damitsu y Lizzett I, ya se encontraban en aguas internacionales, es decir fuera de su jurisdicción y, por lo tanto, no podían emprender operativo alguno.
Amelia Ramos y su hija Ericka Chiroque Ramos, esposa de Miguel Chávez, recibieron una “ayuda de la divina providencia”, como ellas mismas lo expresan, al enterarse que un pescador amigo de la familia tenía amistad con el ministro de Defensa, Antero Flores-Aráoz, y no dudaron en pedirle su intervención.
El pescador, cuya identidad prefiere mantener en reserva, se comunicó con su amigo el ministro Flores-Aráoz, quien sin pérdida de tiempo pidió y obtuvo de la Marina de Guerra el envío del BAP Río Tambo, que salió de Paita el 10 de setiembre, siguiendo las últimas coordenadas de los náufragos hasta llegar a ellos a medianoche del lunes 15 del mes en curso, luego de cinco días de navegación.
El BAP Río Tambo al partir de Paita no tenía comunicación radial, porque la batería de la lancha perdida, aunque había sido recargada, estaba en agonía. Faltando 5 horas para llegar a su objetivo, la poca energía de la radio de los náufragos alcanzó a dar su última ubicación.
Los pescadores solo atinaron a arrodillarse y agradecer a Dios. La nave de la Marina llegó con solo un motor funcionando, porque el otro se le había apagado en el trayecto y por esta razón solo los recogió a ellos y no a la lancha, que quedó para siempre a merced del viento y las olas.
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Patrullera Marítima “Río Tambo” trasladó a Paita a tripulantes rescatados de embarcación pesquera artesanal Damitzu y Lisseth – II
Marina de Guerra del Peru
La Patrullera Marítima “Río Tambo”, el 20 de setiembre, trasladó al puerto de Paita, a los dos tripulantes de la embarcación pesquera Damitzu y Lisseth – II, que fueron rescatados sanos y salvos el 15 de setiembre, luego de que su embarcación quedara al garete por problemas en el motor.
Después de tres días de navegación, la patrullera logró ubicar a la embarcación Damitzu y Lisseth – II, y rescatar a los tripulantes, Eduardo Chávez Ramírez (33) y Eduardo Erick Anquise Chambi (26), quienes recibieron inmediata atención por parte del personal médico de a bordo, los rescatados presentaban únicamente un leve cuadro de deshidratación. Asimismo, se les brindó alimentación y un lugar donde descansar. De igual manera, se ayudó a retirar los equipos de valor de su embarcación antes de retornar hacia el puerto de Paita, dado que por las malas condiciones de la mar predominantes en esa zona fue imposible remolcar a la embarcación pesquera.
La Embarcación pesquera artesanal Damitzu y Lisseth – II, de matrícula IO-28884-BM, con un arqueo bruto de 6.78, de madera color naranja con líneas blanca y negras, zarpó del puerto de Ilo el 14 de agosto, con cuatro pescadores abordo, quedándose al garete por problemas en el motor.
El 09 de setiembre, el señor Oswaldo Díaz Calderón, propietario de la embarcación Damitzu y Lisseth – II, informó a la Capitanía Guardacostas Marítima de Ilo, la emergencia de la citada embarcación, solicitando la búsqueda y rescate de los pescadores.
La embarcación pesquera “Venus - I”, encontró a la nave siniestrada y le prestó auxilio para reparar el motor de la embarcación, pero al no poder repararlo intentó remolcarla durante días, sin éxito, viéndose obligado a abandonarla debido a que empezó a tener problemas en su motor, llevándose a dos tripulantes, los señores Miguel Ángel Chávez Ramírez (29) y Wilfredo Isidro Chávez Ramírez (30).
La Damitzu y Lisseth – II se encontraba a 700 millas al Oeste del Puerto de Paita, fuera de aguas jurisdiccionales, pero dentro del área de responsabilidad SAR asignada al estado Peruano por parte de la OMI. La tripulación que se quedo a bordo de la unidad mantuvo comunicación radial e informó que aun contaban con víveres y agua.
El 10 de setiembre, la Dirección General de Capitanías y Guardacostas, Autoridad Marítima Nacional, a través de la Comandancia de Operaciones Guardacostas como Centro de Control de Misiones del Perú, establece comunicación con el Centro de Control de Misiones de los Estados Unidos a fin que preste el auxilio con algún buque guardacostas que se encuentre navegando por la zona de la embarcación Damitzu y Lisseth – II, a fin que rescataran a los pescadores, quienes informaron que no avistaban ningún buque en dicha zona.
La Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú, emitió el aviso a los navegantes, con el fin que los buques que se pudieran encontrar en el área tomen conocimiento y colaboren con el salvamento de los tripulantes de la embarcación en emergencia.
Al evaluar la situación y agotar los medios de apoyo se ordenó a La Patrullera Marítima “Río Tambo” zarpar en demanda del rescate de los pescadores, acción que se realizó el 12 de setiembre, desde el Puerto de Paita.
